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El embarazo psicológico en perros es un trastorno muy común.

Embarazo psicológico en perros: síntomas y tratamiento

¿Tu perra no ha sido apareada pero se comporta como una madre con sus juguetes? ¿Has notado un desarrollo de sus glándulas mamarias e incluso ha empezado a salir leche de sus pezones? A continuación te explicamos cuáles son los síntomas y causas de la seudogestación, comúnmente conocida como “embarazo psicológico en perros y qué debes hacer si tu perra ha empezado a actuar como si estuviera preñada. 

¿Cuáles son los síntomas del “embarazo psicológico” en perros?

La seudogestación, es un trastorno bastante común que se caracteriza por la presencia de síntomas de embarazo en perras que en realidad no están preñadas.  

Los síntomas del embarazo psicológico son muy parecidos a los de un embarazo real, por lo que en muchas ocasiones lleva a confusión. Estos son los principales cambios fisiológicos y de conducta a los que debes estar atento: 

  • Desarrollo mamario. 
  • Producción de leche. 
  • Agrandamiento del vientre. 
  • Pérdida de apetito. 
  • Letargo. 
  • Vómitos. 
  • Anidación. 
  • Cría y protección de pequeños objetos inanimados. 
  • Ansiedad o estrés. 
  • Inquietud o agresividad. 

¿Por qué se produce la seudogestación?

Cuando una perra tiene el celo, experimenta un pico prolongado de progesterona, la hormona responsable de la gestación, durante las 8 o 9 semanas posteriores. Cuando los niveles de progesterona empiezan a disminuir, aumentan los niveles de una segunda hormona, la prolactina. Esta hormona es la que provoca los síntomas físicos y psicológicos del embarazo.  

En algunas perras, estos síntomas pueden ser muy leves y pasar desapercibidos para sus dog parents, pero en otras pueden llegar a confundirse con los síntomas de una gestación real. Los síntomas de la seudogestación en perras suelen aparecer entre 6 y 8 semanas después de la finalización del celo y deberían desaparecer en un plazo de entre 2 y 3 semanas. 

¿Cómo tratar a una perra con síntomas de seudogestación?

La seudogestación es un proceso completamente normal que forma parte de la etapa del celo. Como decimos, por regla general, el embarazo psicológico en perros suele remitir a las tres semanas, así que si tu amiga peluda no presenta problemas físicos o de conducta, no necesitará recibir ningún tratamiento.  

Si detectas leves cambios de conducta, puedes intentar distraer a tu perra con juegos y paseos. Incrementa en la medida de lo posible el ejercicio físico para mantener su mente activa y ocupada. Es probable que se muestre apática, por lo que tendrás que animarla con la voz y estimularla con snacks saludables para perros. Aprovecha los momentos de distracción para retirar los juguetes u objetos que haya adoptado como bebés, con cuidado de no causarle ansiedad. 

Si nuestra perrita presenta secreción láctea, es muy importante evitar manipular las mamas. De este modo estaremos evitando estimular una glándula cuya producción depende en gran medida de los estímulos físicos que recibe.  

Si los síntomas persisten o se van intensificando con el paso de los días, entonces deberás llevar a tu perra al veterinario. Es importante descartar que se haya producido una gestación real o que los síntomas tengan que ver con otro tipo de enfermedades. Solo en los casos más graves o persistentes será necesario un tratamiento farmacológico para restablecer el equilibrio hormonal.  

¿La esterilización es una buena solución para prevenir estos embarazos?

El embarazo psicológico en perros puede provocar la aparición de trastornos y enfermedades más graves, como la mastitis, la piómetra canina y la depresión. Además, 5 de cada 10 perras padecen seudogestaciones a lo largo de su vida. Por eso, cuando una perra sufre un embarazo psicológicoes aconsejable esterilizarla para prevenir problemas de salud y garantizar un comportamiento estable. 

Además de evitar el embarazo psicológico, la esterilización tiene otros beneficios para nuestras amigas peludas, como reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama, de útero o de ovarios, contener el problema de las crías no deseadas e incluso aumentar la esperanza de vida.