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El contagio de la leishmaniasis en los perros se produce por la picadura de los flebótomos, un tipo de insecto similar al mosquito que actúa como vector, es decir, como organismo transmisor del parásito.

Leishmaniasis y perros: todo lo que debes saber

La leishmaniasis es una infección crónica causada por el parásito Leishmania infantum que provoca en los perros múltiples síntomas y afecciones. En el artículo de hoy te explicamos todo lo que debes saber sobre la leishmaniasis y los perros: cómo se produce el contagio, cuáles son sus síntomas y qué tratamientos y medidas de prevención son los más eficaces.  

¿Cómo se produce el contagio de la leishmaniasis canina?

El contagio de la leishmaniasis en los perros se produce por la picadura de los flebótomos, un tipo de insecto similar al mosquito que actúa como vector, es decir, como organismo transmisor del parásito. Los flebótomos necesitan un clima cálido y húmedo para vivir, como pantanos y charcas. Por eso, las zonas templadas y tropicales son los lugares más propicios para su desarrollo. 

En el caso concreto de España, aunque hasta hace unos años era una enfermedad propia de la cuenca mediterránea, a consecuencia del cambio climático, la enfermedad se ha extendido prácticamente por todo el territorioPor otra parte, hay que tener en cuenta que la leishmaniasis canina es una enfermedad de aparición estacional. Los flebótomos comienzan su actividad en primavera, se prolongan durante todo el verano y llegan a su máxima actividad en otoño.  

Recuerda que un perro infectado con leishmaniasis no es contagioso directamente ni para otros perros, ni para las personas. Igualmente es fundamental utilizar las medidas preventivas habituales también con estos perros. 

¿Cuáles son los síntomas de la leishmaniasis en los perros?

La leishmaniasis en los perros puede afectar distintos órganos, por lo que sus síntomas son muy variados y no específicos: 

# Caída del pelo (alopecia), sobre todo alrededor de los ojos, las orejas y la nariz. Además, el pelo restante pierde su brillo y disminuye su grosor. 

# Endurecimiento de la piel, descamación, úlceras cutáneas y aparición de pústulas y nódulos. 

# Necrosis de las puntas de las orejas y sangrado nasal. 

# Uñas quebradizas y con forma de “pico de loro”, es decir, de tamaño aumentado y marcada curvatura. 

# Afectación general con aumento de tamaño de los linfonodosfiebre, letargia, pérdida de apetito y adelgazamiento 

# Síntomas oftalmológicos con inflamación de los párpados, conjuntivitis y otras afecciones oculares.  

# Síntomas articulares con dolor articular y cojera. 

# Síntomas urinarios con sangre en la orina. 

# Síntomas digestivos como vómitos y diarrea, con o sin sangre.  

# Síntomas neurológicos con dificultad para caminar. 

# Distensión del abdomen (por aumento de tamaño de los órganos). 

Medidas de prevención de la leishmaniasis canina

Como no existe una cura para la leishmaniasis en los perros, la prevención de esta enfermedad es muy importante. Para evitar que tu peludo se contagie de leishmaniasis, te recomendamos que lleves a cabo las siguientes medidas de manera conjunta: 

# Uso de repelentes contra flebótomos. En el mercado existen diferentes productos antiparasitarios que protegen a los perros de la picadura de los flebótomos. Es fundamental utilizarlos durante todo el año, sobre todo si vives en zona de riesgo o vas a viajar a alguna de ellas con tu peludo. Ningún repelente protege al 100%, por lo que tu veterinario te indicará la combinación más adecuada.  

# Evitar áreas de alto riesgo, con un nivel elevado de humedad, como son las aguas estancadas y utilizar telas mosquiteras en puertas y ventanas. 

# Evitar los momentos de mayor actividad de los flebótomos. Como se trata de un insecto de actividad nocturna, se deben evitar especialmente los momentos del amanecer y el ocaso. 

# Aumentar la resistencia del perro al desarrollo de la enfermedad. Esto se consigue mediante algunas vacunas y productos que mejoran la respuesta inmunitaria del animal 

Tratamientos de la leishmaniasis en los perros

Los tratamientos farmacológicos de la leishmaniasis están especialmente orientados a controlar la sintomatología, ya que se trata de una enfermedad crónica. Aunque el animal no suele quedar libre de la infección, en la mayoría de los casos es posible controlar e incluso eliminar los síntomas. 

Ante la sospecha de que tu perro tenga leishmaniasis, es fundamental que acudas al veterinario cuanto antes. Pero recuerda que, sin duda, el mejor tratamiento es la prevención. 

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